NUESTRA HERENCIA CULTURAL

LAS CAMPANAS DE LA CATEDRAL DE LA CIUDAD DE MÉXICO

La experiencia de “pueblear” conlleva ciertos placeres; por ejemplo, comer delicioso, respirar aire limpio, oír el canto de las aves, descubrir tradiciones o costumbres desconocidas, escuchar por las noches el chirriar de los grillos y por las mañanas el repicar de las campanas. Estarás de acuerdo conmigo que el tañido de éstas, es uno de los sonidos que más nos acercan a la agradable y placentera sensación de estar en un “pueblito”.

Pues hoy te voy a platicar sobre campanas, pero no de unas cualesquiera, son las de la Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de la Ciudad de México, entiéndase, la Catedral de México, sede de la Arquidiócesis Primada de la Iglesia Católica Apostólica Romana en el país. Sí, la que está a un costado de Palacio Nacional.

El primer campanario de esta catedral (torre Oriente) se comenzó a construir en 1642, pero quedó inconcluso por más de un siglo, hasta que fue terminado junto con el segundo (torre Poniente) a finales del siglo XVIII.

Miden 67 metros de altura y cada uno de ellos tiene espacio para 28 campanas, dando un total de 56. Hoy solo albergan 35. Todas tienen su nombre, la más antigua es “Doña María”, que tiene más de 450 años y pesa 7 toneladas y le sigue “la Ronca”, por su tono grave, unos años más joven y menos pesada. La más reciente se colocó para la canonización de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y la bendijo el papa Juan Pablo II.

Ahora que sigues estando en casa (Quédateencasa), investiga sobre el triste caso de la campana castigada. Sí, leíste bien, castigada, y con uno de los peores escarmientos que me imagino puede sufrir una campana, quitarle el badajo para no sonar jamás. Escalofriante, ¿no te lo parece?

Todas ellas han sido testigos sonoros del tiempo, con su repicar han anunciado, convocado, celebrado y conmemorado, innumerables hechos que marcaron la historia nacional. Por ejemplo, cuando anunciaron la consumación de la Independencia con la entrada del Ejército Trigarante o cuando repicaron durante la coronación de Agustín de Iturbide como Emperador de México o cuando llamaron a la defensa de la ciudad ante la invasión estadunidense.

Sin lugar a dudas, estas campanas también forman parte de nuestra herencia cultural como mexicanas y mexicanos. Conócelas y visítalas cuando se pueda, sé que te vas a divertir, pero sobre todo fortalecerás tu identidad cultural.